juan angel navarro

Territorios

Música en la tierra de Fierro

Por Mariana Merlo

Sus paredes hablaban solas. Aun sin saber que el edificio de la calle México 564 fue alguna vez la Biblioteca Nacional, todo indica que cientos de hojas encuadernadas decoraron alguna vez esos muros de suelo a techo. Y pese a que un tiempo atrás el silencio más sepulcral era el dueño indiscutible de la sala, el sábado 11 fue derrotado en una invisible batalla entre literatura y música. O acaso ambas disciplinas ganaron?
Juan Angel Navarro es un compositor y violoncellista argentino que está radicado en Hamburgo desde 1999. Junto al ensamble "Libertas", un grupo de músicos provenientes de Alemania, Rusia, Armenia, Ecuador y Argentina ,presentó la "ODA PARA MARTíN FIERRO", una cantata sobre el emblemático texto de José Hernández. El joven de pelo largo prolijamente recogido, lejos de casa y leyendo la obra gauchezca, escuchó música de fondo en su cabeza recorriendo las páginas del texto y durante días y noches se obsesionó con plasmar esos párrafos con música. Definitivamente, entonces, ambas disciplinas ganaron.

 

La gente fue ocupando una a una las sillas dispuestas en la Sala Williams en esto que, insólita y afortunadamente, fue un espectáculo gratuito. La solprano y mezzosoprano, junto a Víctor Torres como solista invitado, las guitarras y violoncellos, el piano y el contrabajo, todos se acomodaron en sus puestos, y antes de comenzar pidieron absoluto silencio. "Es una obra completa", explicó el pianista. Las puertas se cerraron con la orden de no ser abiertas durante el concierto, aunque el ruego de quienes llegaron tarde logró abrirlas entre un fragmento y el otro en más de una oportunidad. Mientras la música sonaba, no se escuchaba ni el zumbido de una mosca. Hasta el que quería descruzar las piernas y cruzarlas para el otro lado esperaba a que hubiera un pequeño corte para no dispersar a los artistas. Un respeto absoluto inundó la sala y ningún sonido de celular interrumpió la obra maestra. La acústica de la sala hubiera dejado en descubierto a cualquiera que olvidara prendido el teléfono y hubiera recibido, al menos, un mensaje de texto. Sí retumbaron por momentos los sonidos de los fuegos artificiales previstos para el cierre del concierto de campanas que se había llevado a cabo algunos minutos antes en el casco histórico de la ciudad, pero éstos no lograron perturbar por mucho tiempo.
Más fácil habrá sido para Navarro llevar la música al Martín Fierro, que para esta cronista describir con palabras lo escuchado esa noche. Tres cantantes que sonaban como un coro multitudinario, con cuerdas vocales que emitían sonidos que parecían provenir de otros cuerpos que no fueran los de ellos. Sonidos indescriptibles que lograban erizar la piel, de la emoción, de la sorpresa, como si lograran una reacción química al liberarse de las entrañas de quienes los producían. Todos disfrutaban, quienes hacían la música y quienes la escuchaban, Navarro y las señoras de cabellos blancos perfectamente acomodados en rodetes. En los segundos de silencio entre un fragmento y el otro, el público parecía hacer fuerza para no aplaudir; esta consigna pedida al comienzo, debía ser respetada, pero con la última nota escuchada la emoción brotaba y más de uno contuvo las lágrimas en los ojos.
La oda fue compuesta con la intención de "recrear la rudeza del ambiente y acontecimientos narrados en el texto, además de aludir, por momentos, a matices propios de la música folklórica argentina". La misión fue cumplida.
Durante una hora, los presentes se dejaron llevar por la historia de Fierro y de los gauchos del siglo XIX, y como si tuvieran resortes en las piernas saltaron de sus asientos para estallar en un aplauso final. Navarro, notablemente emocionado, no salió de su sorpresa al ver el acogimiento con el que su Argentina natal recibió a su Martín Fierro.

 

 

CRÍTICA

La Gaceta. Tucumán. Argentina


Con fuerte contenido épico
Miércoles 8 de Septiembre de 2010 | "ODA PARA MARTIN FIERRO" | ENSEMBLE LIBERTAS
Autor
Roberto Espinosa
Redacción LA GACETA

El "Martín Fierro" es tal vez -como dijo Lugones- el libro nacional de los argentinos, porque allí está pintada una buena parte de nuestra identidad. Juan Angel Navarro, compositor y chelista argentino radicado en Alemania, compuso una cantata para barítono, soprano, mezzo, tres chelos, dos guitarras, piano y contrabajo con textos del poema de José Hernández. El registro cuenta con la participación de Víctor Torres, una de las voces destacadas del país. Es difícil imaginar que el tosco lenguaje de nuestro gaucho pueda combinarse con la música llamada académica. Sin embargo, Navarro envuelve los versos con una sonoridad en la que se entreveran ritmos característicos del folclore pampeano, creando la atmósfera adecuada para cada circunstancia que se narra. Ejemplos de esta simbiosis son el Malambo Fugado y la Milonga del Moreno. El autor logra una obra de extraña belleza, de fuerte contenido épico.

 

 

Victor Torres, barítono

"El lenguaje musical de Navarro y su habilidad para expresar sus pensamientos musicalmente son verdaderamente admirables. Oda Para Martín Fierro es una obra crucial para estos tiempos ... Por su relevancia musical, por su importancia social, y sobre todo por su valor estético."

 

La rudeza del gaucho cruzada por la música académica 

 

Martes 07 de Septiembre 2010

 

MULTICULTURAL. Un ensamble formado por músicos de distintos países.

La rudeza del lenguaje del gaucho argentino se fusiona con el canto lírico en una fina composición musical, que con el nombre de "Oda para Martín Fierro" se presentó en el Teatro San Martín.

Esta cantata, basada en los textos de José Hernández, cuenta con la dirección musical del Juan Angel Navarro y la interpretación del destacado barítono Víctor Torres. La interpretación está a cargo del Ensamble 
Libertas, formado por Navarro en 2004, e integrado por músicos de Alemania, Armenia, Rusia, Ecuador y Argentina. La obra fue estrenada en Hamburgo y luego presentada en Berlín.

"Releyendo la obra de Hernández pude escuchar, como un eco lejano, la música colosal que encierran las estrofas del Martín Fierro, y desde entonces, plasmar una composición con esa dimensión épica se me convirtió en una obsesión", señaló Navarro.

El director es chelista y compositor. En 2007 dirigió la grabación de su primer CD con algunas de sus obras bajo el título de "Ewige Elemente Unserer Existenz" (Elementos Eternos de Nuestra Existencia) publicado en 2008. La pieza se presentó en el 50° Septiembre Musical con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación.